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ESTE ESPACIO ES UNA INVITACIÓN A HACERLO, VIAJANDO A LAS RAÍCES, A LA SABIDURÍA Y LA CULTURA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.

lunes, 6 de agosto de 2012

Pueblo Achagua

Los achagua estuvieron esparcidos en algunas sabanas del río Meta entre el río Casanare y el río Ariporo. Actualmente se asientan en los resguardos de la Victoria -Umapo- y en el resguardo del Turpial, jurisdicción del municipio de Puerto López, departamento del Meta, donde conviven con los Piapoco.
La población estimada es de 283 personas, repartidas en un perímetro de 3.318 hectáreas.
Los achagua, uno de los grupos más numerosos y representativos de la región de la Orinoquia en el momento de la conquista, ocupaban una amplia zona que se extendía desde los Estados de Falcón, Aragua y Coro en Venezuela, hasta territorio colombiano. De acuerdo a las fuentes etnohistóricas, los grupos de la región desarrollaron formas comerciales de intercambio. En particular, los Achagua crearon mecanismos de reciprocidad y cooperación que les permitieron explotar junto con los Sicuani y otros pueblos, microambientes diferentes.
Los cronistas describen entre sus productos para el comercio, el barbasco -hierba paralizante para pescar-, ollas de cerámica, miel y aceite de tortuga. Se especializaron en la fabricación de quiripa, sartas de concha que funcionaban como moneda. A partir del siglo XVIII han sido fuertemente afectados por la actividad misionera evangélica y por la expansión de la colonización. A pesar del proceso de reelaboración cultural y apropiación de nuevos elementos, se conservan rituales en donde se utilizan plantas psicotrópicas, esenciales para sus ceremonias.
En los grupos Achagua prevalece un tipo de organización familiar fundada en la autoridad del suegro. La unidad de producción y consumo y la unidad residencial están constituidas generalmente por una pareja adulta, los hijos e hijas jóvenes y las hijas casadas, con sus respectivas familias. Con el crecimiento del grupo, los yernos tienden a construir viviendas separadas.
Poseen un sistema de parentesco dravídico, donde clasifican a los miembros de la comunidad, y en general de la etnia, en dos categorías fundamentales: la de consanguíneos directos como los progenitores, hermanos e hijos, lo mismo que los tíos, hermanos del mismo sexo que los progenitores, hermano del padre y hermana de la madre y cuyas denominaciones se pueden traducir como "padrecito" y "madrecita", respectivamente; los primos paralelos, hijos de los hermanos del padre y las hermanas de la madre, se asimilan a los hermanos, y los sobrinos y sobrinas hijos de hermanos, se asocian a los hijos propios.



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